http://stratgia.com/blog/los-objetivos-la-claridad-de-tu-vision&reply=3251&autor=Manuel%20Ramos%20%E2%80%93%20Director%20General%20de%20StraTgia





Los objetivos: la claridad de tu visión

Publicado el 28 de Febrero del 2016 por Manuel Ramos, Ph. D., Director General de StraTgia


La formulación estratégica incluye establecer medidas claras de lo que se quiere lograr. Es importante que la organización sepa, en todo momento, si está o no logrando lo que pretende. Por este motivo, el establecimiento y posteriormente el seguimiento de los objetivos de la compañía es parte fundamental de la formulación y de la ejecución de la estrategia.

Un objetivo claro facilita que todos en la organización enfoquen sus recursos en lo que es verdaderamente importante

Durante siglos el ser humano se puso el uniforme de explorador y poco a poco fue conociendo cada vez mejor el planeta. El Presidente Kennedy quiso ir más lejos. En el año 1961, ante el Congreso de los Estados Unidos, estableció  un objetivo muy claro, “… antes de que la década termine, que el hombre pise la Luna y vuelva a salvo a la Tierra”.

La exploración del mundo no se limitaba a la Tierra. El Programa Apolo había dado inicio a este gran paso con el Presidente Eisenhower. Sin embargo, fue la claridad del Presidente Kennedy, en el momento de establecer la meta, lo que aceleró dicha iniciativa. El programa pasó de tener 40,000 empleados a contar con 400,000. Los recursos económicos también se multiplicaron.

En 1966 se habían realizado los primeros vuelos no tripulados al espacio y se habían identificado y solucionado los primeros problemas. Se continuaron las pruebas e incluso se tuvo que lamentar la pérdida de vidas. Pocas semanas antes de fallecer, el Comandante del Apolo 1, Guss Grissom, quién debía haber liderado la primera misión a la Luna dijo “Si fallecemos, queremos que la gente lo acepte. Nuestro trabajo es peligroso, y esperamos que si algo nos sucede, no retrase el programa. La conquista del espacio merece el riesgo de la vida”.

La decisión estaba tomada y la rueda giraba con fuerza. La claridad y la determinación de la NASA y del Presidente Kennedy eran extraordinarias.  El programa continuó y se aprendió de los errores.

El 16 de Julio de 1969 despegó el Apolo 11, cuya cápsula “Águila” aterrizó en la Luna el 20 de Julio.  Pocas horas más tarde, el 21 de Julio de 1969, el Comandante Amstrong daba los primeros pasos en la Luna y decía: “Este es un pequeño paso para el hombre y un salto gigantesco para la humanidad”. El 24 de Julio de 1969, el Apolo 11 regresaba a la tierra con toda su tripulación a salvo y efectivamente, antes de terminar la década, Estados Unidos logró que un hombre pisase la Luna y regresase a la tierra.

Los objetivos enfocan a la organización en lo importante

Los objetivos claros dan foco y dirección a las compañías. Esto es fundamental  porque orienta, ayuda a priorizar y facilita la formulación de las estrategias.  Además, permite que se realice el seguimiento a la implementación y, por lo tanto, facilita que se hagan los ajustes operativos necesarios para cumplir dichos objetivos.

Los objetivos permiten que la empresa se centre en lo primordial, lo que permite priorizar recursos y acciones, y es que en la formulación estratégica es tan importante tener claro lo que se debe hacer como lo que no se debe hacer.

A inicios de los años 90, Norton, Presidente de Palladium, y Kaplan, distinguido profesor de Harvard, crearon un modelo de indicadores llamado “Balance Scorecard -BSC-”. El “BSC” incluye perspectivas financieras, de clientes, procesos y formación. Si bien este modelo todavía tiene vigencia en muchas organizaciones, su mayor aporte fue el de crear conciencia en el mundo empresarial de contar con objetivos claros para facilitar el seguimiento. Muchas compañías no medían lo que hacían y, sobre todo, no tenían un norte claro.  El aporte de estos dos autores fue sustancial.

Lo importante no es el modelo que se utilice, sino definir claramente lo que se quiere conseguir, es decir, los objetivos. Estos pueden estar relacionados con las ventas, la satisfacción del cliente, la rentabilidad, la satisfacción del personal, la productividad o en realidad con cualquier tema que mida de forma clara y sencilla las prioridades de la empresa. Sobre todo, estos objetivos deben ser pocos y deben mostrar claramente, en un vistazo, si se está consiguiendo o no lo planificado.

Esto último es fundamental, si la organización cuenta con cuatro o cinco grandes objetivos es más que suficiente para poder hacer seguimiento del desempeño de la misma. Un modelo cargado de objetivos no es sustentable. Hace complicado su seguimiento y no enfoca a la empresa en lo más importante, que es precisamente lo que se debe medir al más alto nivel.  En consecuencia, un modelo con cuatro o cinco objetivos claros dará dirección, enfocará a la compañía en lo más importante y al mismo tiempo señalará aquello que no se debe hacer, lo que no es esencial.

Los objetivos deben ser “SMART”

En 1981, Doran, un consultor que antes había sido Director General de Planeamiento Corporativo para el “Washington Water Power Company, introdujo el término “SMART” al referirse a los objetivos en un trabajo de investigación que realizó. “SMART”, es el acrónimo de Específicos (Specific), Medibles (Measurable), Alcanzables (Achievable), Realistas (Realistic) y Oportunos (Time-bound).

En ese sentido, un objetivo:

- “Específico” quiere decir que define perfectamente la expectativa. Es decir, que hay que huir de las generalidades.

- “Medible” se refiere a que claramente señala una cantidad, un número, en definitiva, que debe tener métricas claras.

- “Alcanzable” es aquel que si bien es retador, se puede lograr. Es decir,  que se ha hecho el trabajo previo como para entender el entorno externo y las capacidades internas, y si bien significa un reto importante para la organización, se puede lograr si se hacen las cosas bien.

- “Realista” implica que el objetivo se pueda conseguir con los recursos con los que se cuenta y siguiendo los valores de la organización.

- “Oportuno”, tiene que ver con el espacio de tiempo en el que se debe lograr el objetivo, con el periodo o la fecha en la que se debe conseguir.

Incrementar las ventas en el 2016 un 7% versus el año anterior es un ejemplo de un objetivo “SMART”. Es “específico” y perfectamente “medible”. También es “alcanzable”, sobre todo en un entorno en el que el mercado crece alrededor del 2% o el 3% y “realista”, ya que el año anterior el crecimiento fue del 5% y este año se están asignando, incluso, más recursos. Finalmente, también es “oportuno” porque especifica el momento exacto en el que se debe haber cumplido.

Todos en la empresa deben conocer los objetivos

Definir los objetivos no es suficiente. Estos los debe conocer la organización. Lo ideal es que los objetivos no sean el resultado del pensamiento de la alta gerencia, sino de la compañía en general. De esta manera, todos en la organización los tomarán como propios y harán todo lo posible por lograrlos. En cualquier caso, todos los miembros de la empresa deben conocer aquellas cuatro o cinco grandes cosas que quiere lograr la compañía.

Finalmente, se debe hacer seguimiento. Si los objetivos son pocos, claros y relevantes es muy fácil revisarlos frecuentemente e inmediatamente tener una idea si la compañía va bien, mal o regular. En ese sentido, cada estrategia, a su vez, debe contar con indicadores de gestión que apuntarán a lograr los grandes objetivos de la empresa. Si la alta gerencia detecta que uno de los grandes objetivos de la compañía está en peligro de no lograrse, podrá profundizar y entender qué indicadores de qué estrategia están afectando a dicho objetivo y podrá hacer los ajustes necesarios.

En definitiva, los objetivos enfocan a la compañía en lo que es realmente importante. Deben ser pocos, cuatro o cinco, de tal manera que la organización los conozca, los entienda y se centre en lo que es realmente importante. Finalmente, deben ser SMART, es decir, específicos, medibles, alcanzables, realistas y oportunos. De esta forma ayudan a priorizar y facilitan el seguimiento oportuno.

Dejo entonces algunas preguntas abiertas para aquellos que se animen a detenerse un momento a pensar en ellas. ¿Cuenta tu compañía con cuatro o cinco objetivos claros? ¿Son SMART? ¿Conoce la organización dichos objetivos? ¿Se les hace seguimiento oportuno? Y finalmente, ¿cada estrategia cuenta con indicadores de gestión que apunten a lograr dichos objetivos?

 

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La formulación estratégica incluye establecer medidas claras de lo que se quiere lograr. Es importante que la organización sepa, en todo momento, si está o no logrando lo que pretende. Por este motivo, el establecimiento y posteriormente el seguimiento de los objetivos de la compañía es parte fundamental de la formulación y de la ejecución de la estrategia.

Un objetivo claro facilita que todos en la organización enfoquen sus recursos en lo que es verdaderamente importante

Durante siglos el ser humano se puso el uniforme de explorador y poco a poco fue conociendo cada vez mejor el planeta. El Presidente Kennedy quiso ir más lejos. En el año 1961, ante el Congreso de los Estados Unidos, estableció  un objetivo muy claro, “… antes de que la década termine, que el hombre pise la Luna y vuelva a salvo a la Tierra”.

La exploración del mundo no se limitaba a la Tierra. El Programa Apolo había dado inicio a este gran paso con el Presidente Eisenhower. Sin embargo, fue la claridad del Presidente Kennedy, en el momento de establecer la meta, lo que aceleró dicha iniciativa. El programa pasó de tener 40,000 empleados a contar con 400,000. Los recursos económicos también se multiplicaron.

En 1966 se habían realizado los primeros vuelos no tripulados al espacio y se habían identificado y solucionado los primeros problemas. Se continuaron las pruebas e incluso se tuvo que lamentar la pérdida de vidas. Pocas semanas antes de fallecer, el Comandante del Apolo 1, Guss Grissom, quién debía haber liderado la primera misión a la Luna dijo “Si fallecemos, queremos que la gente lo acepte. Nuestro trabajo es peligroso, y esperamos que si algo nos sucede, no retrase el programa. La conquista del espacio merece el riesgo de la vida”.

La decisión estaba tomada y la rueda giraba con fuerza. La claridad y la determinación de la NASA y del Presidente Kennedy eran extraordinarias.  El programa continuó y se aprendió de los errores.

El 16 de Julio de 1969 despegó el Apolo 11, cuya cápsula “Águila” aterrizó en la Luna el 20 de Julio.  Pocas horas más tarde, el 21 de Julio de 1969, el Comandante Amstrong daba los primeros pasos en la Luna y decía: “Este es un pequeño paso para el hombre y un salto gigantesco para la humanidad”. El 24 de Julio de 1969, el Apolo 11 regresaba a la tierra con toda su tripulación a salvo y efectivamente, antes de terminar la década, Estados Unidos logró que un hombre pisase la Luna y regresase a la tierra.

Los objetivos enfocan a la organización en lo importante

Los objetivos claros dan foco y dirección a las compañías. Esto es fundamental  porque orienta, ayuda a priorizar y facilita la formulación de las estrategias.  Además, permite que se realice el seguimiento a la implementación y, por lo tanto, facilita que se hagan los ajustes operativos necesarios para cumplir dichos objetivos.

Los objetivos permiten que la empresa se centre en lo primordial, lo que permite priorizar recursos y acciones, y es que en la formulación estratégica es tan importante tener claro lo que se debe hacer como lo que no se debe hacer.

A inicios de los años 90, Norton, Presidente de Palladium, y Kaplan, distinguido profesor de Harvard, crearon un modelo de indicadores llamado “Balance Scorecard -BSC-”. El “BSC” incluye perspectivas financieras, de clientes, procesos y formación. Si bien este modelo todavía tiene vigencia en muchas organizaciones, su mayor aporte fue el de crear conciencia en el mundo empresarial de contar con objetivos claros para facilitar el seguimiento. Muchas compañías no medían lo que hacían y, sobre todo, no tenían un norte claro.  El aporte de estos dos autores fue sustancial.

Lo importante no es el modelo que se utilice, sino definir claramente lo que se quiere conseguir, es decir, los objetivos. Estos pueden estar relacionados con las ventas, la satisfacción del cliente, la rentabilidad, la satisfacción del personal, la productividad o en realidad con cualquier tema que mida de forma clara y sencilla las prioridades de la empresa. Sobre todo, estos objetivos deben ser pocos y deben mostrar claramente, en un vistazo, si se está consiguiendo o no lo planificado.

Esto último es fundamental, si la organización cuenta con cuatro o cinco grandes objetivos es más que suficiente para poder hacer seguimiento del desempeño de la misma. Un modelo cargado de objetivos no es sustentable. Hace complicado su seguimiento y no enfoca a la empresa en lo más importante, que es precisamente lo que se debe medir al más alto nivel.  En consecuencia, un modelo con cuatro o cinco objetivos claros dará dirección, enfocará a la compañía en lo más importante y al mismo tiempo señalará aquello que no se debe hacer, lo que no es esencial.

Los objetivos deben ser “SMART”

En 1981, Doran, un consultor que antes había sido Director General de Planeamiento Corporativo para el “Washington Water Power Company, introdujo el término “SMART” al referirse a los objetivos en un trabajo de investigación que realizó. “SMART”, es el acrónimo de Específicos (Specific), Medibles (Measurable), Alcanzables (Achievable), Realistas (Realistic) y Oportunos (Time-bound).

En ese sentido, un objetivo:

- “Específico” quiere decir que define perfectamente la expectativa. Es decir, que hay que huir de las generalidades.

- “Medible” se refiere a que claramente señala una cantidad, un número, en definitiva, que debe tener métricas claras.

- “Alcanzable” es aquel que si bien es retador, se puede lograr. Es decir,  que se ha hecho el trabajo previo como para entender el entorno externo y las capacidades internas, y si bien significa un reto importante para la organización, se puede lograr si se hacen las cosas bien.

- “Realista” implica que el objetivo se pueda conseguir con los recursos con los que se cuenta y siguiendo los valores de la organización.

- “Oportuno”, tiene que ver con el espacio de tiempo en el que se debe lograr el objetivo, con el periodo o la fecha en la que se debe conseguir.

Incrementar las ventas en el 2016 un 7% versus el año anterior es un ejemplo de un objetivo “SMART”. Es “específico” y perfectamente “medible”. También es “alcanzable”, sobre todo en un entorno en el que el mercado crece alrededor del 2% o el 3% y “realista”, ya que el año anterior el crecimiento fue del 5% y este año se están asignando, incluso, más recursos. Finalmente, también es “oportuno” porque especifica el momento exacto en el que se debe haber cumplido.

Todos en la empresa deben conocer los objetivos

Definir los objetivos no es suficiente. Estos los debe conocer la organización. Lo ideal es que los objetivos no sean el resultado del pensamiento de la alta gerencia, sino de la compañía en general. De esta manera, todos en la organización los tomarán como propios y harán todo lo posible por lograrlos. En cualquier caso, todos los miembros de la empresa deben conocer aquellas cuatro o cinco grandes cosas que quiere lograr la compañía.

Finalmente, se debe hacer seguimiento. Si los objetivos son pocos, claros y relevantes es muy fácil revisarlos frecuentemente e inmediatamente tener una idea si la compañía va bien, mal o regular. En ese sentido, cada estrategia, a su vez, debe contar con indicadores de gestión que apuntarán a lograr los grandes objetivos de la empresa. Si la alta gerencia detecta que uno de los grandes objetivos de la compañía está en peligro de no lograrse, podrá profundizar y entender qué indicadores de qué estrategia están afectando a dicho objetivo y podrá hacer los ajustes necesarios.

En definitiva, los objetivos enfocan a la compañía en lo que es realmente importante. Deben ser pocos, cuatro o cinco, de tal manera que la organización los conozca, los entienda y se centre en lo que es realmente importante. Finalmente, deben ser SMART, es decir, específicos, medibles, alcanzables, realistas y oportunos. De esta forma ayudan a priorizar y facilitan el seguimiento oportuno.

Dejo entonces algunas preguntas abiertas para aquellos que se animen a detenerse un momento a pensar en ellas. ¿Cuenta tu compañía con cuatro o cinco objetivos claros? ¿Son SMART? ¿Conoce la organización dichos objetivos? ¿Se les hace seguimiento oportuno? Y finalmente, ¿cada estrategia cuenta con indicadores de gestión que apunten a lograr dichos objetivos?

 

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Comentarios

  • Julia - Indicadores de desempeño
    04/04/2019

    Te agradezco mucho me ha parecido muy buena la información que nos brindas, y también me sirve para mejorar algunos detalles en mi empresa definitivamente debo de incluir los indicadores de gestión en mi área de trabajo.

    Responder

    • Manuel Ramos – Director General de StraTgia en respuesta a Julia - Indicadores de desempeño
      22/04/2019

      Hola Julia, te agradezco a ti tu comentario. Te dejo dos links que podría interesarte. El primero es de un video que ilustra el proceso completo de planeamiento estratégico: https://youtu.be/UCFaXHPqynI El segundo es de la Escuela Avanzada StraTgia. El Módulo I es gratuito y quizá pueda interesarte: http://www.stratgia.com/eas/ Saludos cordiales, Manuel Ramos Director General de StraTgia Manuel.Ramos@StraTgia.com

      Responder

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